Un poco de historia de Lisboa
Fenicios, romanos, musulmanes, la capital de un imperio marítimo y una ciudad reconstruida tras un terremoto: la historia de Lisboa explica sus colinas, sus azulejos y su carácter. Un repaso rápido para entender lo que vas a ver.

Lisboa es una de las ciudades más antiguas de Europa occidental. Conocer a grandes rasgos su historia ayuda a entender por qué el castillo está en lo alto, por qué la Baixa es una cuadrícula perfecta y por qué hay tantos monumentos dedicados a los descubrimientos.
De los primeros pobladores a Roma
La colina del actual Castillo de San Jorge estuvo habitada desde la Edad del Hierro; la tradición habla de asentamientos fenicios, que usaban el estuario del Tajo como puerto natural. Los romanos conquistaron la zona en el siglo II a. C. y fundaron Olisipo, que recibió el título de Felicitas Iulia y prosperó con la salazón de pescado y el comercio. Aún se conservan restos de su teatro, cerca de la Sé.
La Lisboa musulmana y la Reconquista
Tras la caída del reino visigodo, la ciudad pasó en el año 714 a manos musulmanas y se llamó Lixbuna o Al-Ushbuna. Fue un núcleo comercial importante y su trazado de calles estrechas es el origen de la Alfama. En 1147, el primer rey de Portugal, Afonso Henriques, la conquistó con la ayuda de cruzados del norte de Europa tras un asedio de cuatro meses. En 1255, bajo Afonso III, Lisboa sustituyó a Coímbra como capital del reino, y lo ha sido desde entonces.
La Era de los Descubrimientos
Entre los siglos XV y XVI Portugal se convirtió en una potencia marítima. Desde Lisboa partieron expediciones que doblaron África y llegaron a la India (Vasco da Gama, 1498) y a Brasil (1500). La riqueza de las especias financió el estilo manuelino, que ves en el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belém. Lisboa fue en esa época una de las ciudades más ricas y cosmopolitas de Europa.
La unión con España y la Restauración
Entre 1580 y 1640 Portugal estuvo bajo la corona de los Austrias españoles (Unión Ibérica). La Restauración de 1640 devolvió la independencia bajo la dinastía de Braganza, y en el siglo XVIII el oro de Brasil volvió a enriquecer la capital.
El terremoto de 1755
El 1 de noviembre de 1755, día de Todos los Santos, un terremoto seguido de un maremoto y de incendios destruyó gran parte de la ciudad y causó miles de muertos. El marqués de Pombal, ministro del rey José I, dirigió la reconstrucción: la actual Baixa Pombalina, con calles rectas y edificios con estructura antisísmica, fue una de las primeras zonas urbanísticas planificadas de Europa. Las ruinas del Convento do Carmo se dejaron como recuerdo de la catástrofe.
Siglos XIX y XX
En 1807 las tropas napoleónicas invadieron el país y la corte se trasladó a Brasil. La monarquía cayó con la proclamación de la República en 1910. Entre 1933 y 1974 el país vivió bajo la dictadura del Estado Novo de Salazar y Caetano, que terminó con la Revolución de los Claveles del 25 de abril de 1974, un golpe militar casi incruento que dio paso a la democracia. En 1986 Portugal ingresó en la Comunidad Económica Europea y en 1998 Lisboa organizó la Expo, que transformó la zona oriental, hoy Parque das Nações.
Qué ver para seguir la historia
- El Castillo de San Jorge y el Museo de Lisboa, para los orígenes.
- La Sé, el templo más antiguo de la ciudad, de estilo románico.
- Belém, para la época de los Descubrimientos.
- La Baixa y la Praça do Comércio, para la ciudad pombalina.
- El Museo del Aljube o el Museu do Fado, para el siglo XX y la cultura popular.
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