Qué comer en París: croissants, bistrós y especialidades que probar
Del croissant de mantequilla al steak-frites, del jambon-beurre a la soupe à l’oignon, pasando por quesos, macarons y éclairs: guía de las comidas que debes probar en París, dónde encontrarlas y qué tipo de locales elegir.
La gastronomía parisina va mucho más allá de la alta cocina: lo mejor de comer en París está a menudo en una panadería de barrio, un bistró sencillo o un mercado. Esta es nuestra lista de imprescindibles, por orden de día.
Desayuno y panadería: la base de todo
Croissant y viennoiseries
El croissant de mantequilla, hojaldrado, dorado y ligero, es el símbolo del desayuno. Fíjate en si el cartel dice croissant au beurre (de mantequilla, el bueno) o simplemente croissant (puede llevar margarina). Prueba también el pain au chocolat, el pain aux raisins, la chouquette o el kouign-amann. Se comen en la propia calle, acompañados de un café en barra.
La baguette
La baguette es una institución: pide una baguette tradition, hecha con harina de calidad y fermentación lenta, no solo la «ordinaire». Cada año se celebra un concurso, el Grand Prix de la Baguette, cuyo ganador suministra el pan al Palacio del Elíseo; es una buena pista para saber qué panadería elegir. Un truco: compra a media mañana o a primera hora de la tarde, cuando el pan sale caliente.
Jambon-beurre
El bocadillo parisino por excelencia: baguette abierta con mantequilla y jamón cocido (jambon de Paris). Sencillo, barato y delicioso. Para variar, pide una baguette au fromage o un sandwich poulet-crudités.
Crêpes y galettes
Las crêpes dulces (azúcar, Nutella, limón, mantequilla, mermelada) se compran en puestos callejeros. Las galettes, de trigo sarraceno, saladas y con jamón, queso y huevo, vienen de Bretaña y se comen en crêperies (en el barrio de Montparnasse hay muchas, aunque encontrarás buenas en toda la ciudad). Acompáñalas con sidra.
La cocina de bistró: comida de siempre
- Steak-frites: filete (a menudo de entrecot o bavette) con patatas fritas. Pídelo saignant (poco hecho), à point (al punto) o bien cuit (muy hecho).
- Boeuf bourguignon: estofado de ternera con vino de Borgoña, cebolla, zanahoria y champiñones, un plato de otoño e invierno.
- Soupe à l’oignon gratinée: sopa de cebolla con pan y queso gratinado; contundente, ideal para días fríos.
- Magret de canard y confit de canard: pato, típico del suroeste de Francia.
- Escargots de Bourgogne: caracoles con mantequilla de ajo y perejil; hay que probarlos una vez.
- Tartare de boeuf: carne cruda picada con condimentos, otro clásico.
- Croque-monsieur y croque-madame: sándwich tostado de jamón y queso, y la versión con huevo frito.
- Salade niçoise, quiche lorraine, tarte flambée: opciones ligeras para el mediodía.
Quesos y vino
Francia tiene más de mil variedades de queso. En una fromagerie puedes probar camembert, brie de Meaux, comté, roquefort, reblochon, chèvre o munster. La compra de queso, pan y una botella de vino para un picnic en el Sena es un plan estupendo y económico. En los restaurantes, pide la assiette de fromages al final de la comida, antes del postre. Las caves à vin y los bares de vinos (bar à vins) son una buena manera de probar copas por poco dinero.
Dulces: macarons, éclairs y mucho más
- Macarons: dulces de almendra con relleno cremoso; casas clásicas como Ladurée o Pierre Hermé son conocidas, pero cuestan más que en pastelerías de barrio.
- Éclair: bollo alargado de masa choux relleno de crema de chocolate, café o vainilla y cubierto de glaseado.
- Mille-feuille, paris-brest, tarte tatin, crème brûlée, profiteroles, tarte au citron: los grandes clásicos de pastelería.
- Chocolate caliente: espeso y cremoso, famoso el del salón de té Angelina, en la rue de Rivoli.
- Helados: los de la isla de San Luis, con Berthillon como referencia histórica, son un clásico del paseo.
Mercados y compras de comida
Los mercados de barrio funcionan varios días a la semana al aire libre, con queso, fruta, embutido, flores y comida preparada. Algunos conocidos son el de Aligre (en el distrito 12), los Enfants Rouges (en el Marais, cubierto, con puestos de comida de varias cocinas) o el de la plaza de la Bastilla. Los horarios y días varían: consulta la web del Ayuntamiento antes de ir. Una buena panadería artesana como Poilâne, con su famoso pan de masa madre, es también un recuerdo comestible.
Tipos de locales y cómo elegir
- Bistró: local pequeño, cartas cortas de platos tradicionales. Buena relación calidad-precio si la carta cambia por temporadas.
- Brasserie: más grande, de servicio continuo, con mariscos, platos clásicos y ambiente animado.
- Café: para café, desayuno, almuerzos ligeros o una copa, con barra y terraza.
- Boulangerie-pâtisserie: panadería con pastelería; la opción más económica para desayunar y almorzar.
- Bouillon: comedor popular tradicional con platos clásicos a precios bajos; el Bouillon Chartier, cerca de los Grandes Bulevares, es el más conocido y suele tener cola (consulta horarios y reservas antes).
- Crêperie: especializada en crêpes y galettes.
- Restaurantes de alta cocina: con estrellas Michelin y reserva obligatoria con semanas de antelación.
Una regla útil: desconfía de los locales con cartas enormes y fotos en la puerta, y prefiere los de carta corta con platos del día en pizarra. Para precios, consulta nuestro artículo sobre precios de restaurantes, bares y cafés, y recuerda saludar con un «Bonjour» al entrar.
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