Calle
El Callejón del Oro
Once casitas de colores pegadas a la muralla norte del Castillo de Praga: el Callejón del Oro es una de las estampas más fotografiadas de la ciudad, hogar de orfebres, guardias, pobres y, durante unos meses, de Franz Kafka. Qué ver y cómo entrar.

El Callejón del Oro (Zlatá ulička) es una calle minúscula, de apenas 100 metros, encajada entre la muralla norte del Castillo de Praga y el antiguo foso. Sus casas de colores, tan bajas que casi se puede tocar el tejado, parecen sacadas de un cuento, y por eso es uno de los rincones con más visitantes del castillo. Merece la pena, siempre que no esperes un lugar tranquilo.
Historia: ni oro ni alquimistas
Las casas se construyeron a finales del siglo XVI, en tiempos de Rodolfo II, aprovechando los arcos de la muralla para alojar a los 24 arqueros de la guardia del castillo. Pronto se instalaron también orfebres, de los que viene el nombre (zlatník es orfebre en checo), y no, como dice la leyenda, los alquimistas que buscaban oro para el emperador, que en realidad trabajaban en otra parte del recinto. Con el tiempo las casitas se fueron llenando de familias humildes, artesanos y empleados, que las ampliaron hacia la calle hasta dejarla tan estrecha como hoy. En el siglo XIX vivían aquí decenas de personas en condiciones muy precarias; en los años 50 el Estado las compró y las restauró, pintándolas de los colores actuales, y desde entonces son un museo al aire libre.
Kafka y otros vecinos ilustres
El inquilino más famoso fue Franz Kafka, que entre 1916 y 1917 alquiló la casa número 22, de color azul, para escribir con tranquilidad: aquí nacieron buena parte de los relatos de Un médico rural. Hoy es una pequeña librería. En el número 12 vivió el historiador del cine Josef Kazda, que escondió miles de películas durante la ocupación nazi, y en el 14 la vidente Madame de Thebes, detenida por la Gestapo por predecir la caída del Tercer Reich.
Qué ver
Varias casas se han amueblado para recrear la vida de sus antiguos habitantes: el taller de un orfebre, la casa de una herbolaria, la de un cinéfilo, la taberna. En la planta superior, a lo largo de la galería de la muralla, hay una exposición de armaduras y armas de los siglos XV al XVIII y una sala de tiro con ballesta. La calle termina en la torre Daliborka, prisión del castillo desde 1496 (incluida en la visita), cuyo primer preso, el caballero Dalibor, inspiró la ópera de Smetana. En el otro extremo, la torre Blanca fue también cárcel de nobles.
Horarios, entrada y consejos
El Callejón del Oro forma parte del circuito básico del Castillo de Praga (450 CZK adultos, 300 reducida) y abre con el resto de los edificios históricos, de 9:00 a 17:00. No se vende entrada solo para el callejón. Es habitual que, una vez cerradas las casitas y exposiciones, se pueda pasear por la calle sin entrada hasta el cierre del recinto a las 22:00: entonces, iluminada y vacía, es cuando más bonita está. Consulta en hrad.cz si esta posibilidad sigue vigente.
En temporada alta, a mediodía, la calle se convierte en una fila india: visítala a primera hora, nada más abrir el castillo, o déjala para el final del circuito, hacia las 16:00, y sal por la puerta este hacia las escaleras del castillo y el metro de Malostranská. El interior de las casas es muy pequeño y poco accesible para sillas de ruedas o carritos.
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