Un poco de historia de Praga
De la fortaleza de los Přemyslidas al esplendor de Carlos IV, de la defenestración que inició la Guerra de los Treinta Años a la Primavera de Praga y la Revolución de Terciopelo: un repaso rápido a once siglos de historia para entender lo que vas a ver.
Praga es una ciudad en la que la historia está literalmente a la vista: cada época dejó sus edificios y casi todos siguen en pie. Este resumen te ayudará a situar lo que vas a visitar.
Orígenes y la dinastía Přemyslida (siglos IX-XIII)
Hacia el año 880 el príncipe Bořivoj levantó una fortaleza sobre la colina de Hradčany: es el origen del Castillo de Praga, que desde entonces ha sido sede del poder checo. Un siglo después se fundó la segunda fortaleza, Vyšehrad, al otro extremo de la ciudad. Bajo el castillo creció un asentamiento de mercaderes que acabaría siendo la Ciudad Vieja, y en 1172 se tendió el primer puente de piedra sobre el Moldava, el de Judith, antecesor del Puente de Carlos. En el siglo X ya existía además una comunidad judía, germen del Barrio Judío de Josefov.
La edad de oro de Carlos IV (siglo XIV)
El gran momento llegó con Carlos IV, rey de Bohemia y emperador del Sacro Imperio, que convirtió Praga en capital imperial. En pocos años fundó la primera universidad de Europa central (1348), levantó la Ciudad Nueva con la plaza de Wenceslao como mercado de caballos, inició la Catedral de San Vito y, en 1357, el puente que lleva su nombre. También mandó construir el Castillo de Karlštejn para custodiar las joyas de la corona.
Husitas, Habsburgo y la defenestración (siglos XV-XVII)
La ejecución en 1415 del reformador Jan Hus desató las guerras husitas, que marcaron el siglo XV. En 1526 Bohemia pasó a manos de los Habsburgo, y a finales del XVI Rodolfo II trasladó la corte imperial a Praga, llenándola de astrónomos, alquimistas y artistas. En 1618 unos nobles protestantes arrojaron por una ventana del castillo a dos gobernadores católicos: la defenestración de Praga fue la chispa de la Guerra de los Treinta Años. La derrota protestante en la Montaña Blanca (1620) trajo la recatolización y, con ella, el barroco que hoy llena la ciudad: San Nicolás de Malá Strana, el Loreto, el Clementinum.
Del renacimiento nacional a la Primera República (siglos XIX-XX)
El siglo XIX fue el del despertar nacional checo frente a la cultura alemana dominante: se construyeron el Museo Nacional, el Teatro Nacional y el Rudolfinum, y se derribó buena parte del viejo gueto para abrir la elegante calle Pařížská. En 1918, tras la Primera Guerra Mundial, nació Checoslovaquia con Tomáš Garrigue Masaryk como presidente y Praga como capital. Fue una época de prosperidad, cubismo y art nouveau, bien representada en la Casa Municipal y en la obra de Alfons Mucha.
Ocupación, comunismo y Revolución de Terciopelo
La ocupación nazi (1939-1945) supuso el exterminio de la mayor parte de la comunidad judía, cuyos nombres cubren hoy los muros de la sinagoga Pinkas. Tras la guerra, el golpe comunista de 1948 inauguró cuatro décadas de régimen soviético, interrumpidas por el intento reformista de la Primavera de Praga de 1968, aplastado por los tanques del Pacto de Varsovia. En noviembre de 1989 las manifestaciones en la plaza de Wenceslao desembocaron en la pacífica Revolución de Terciopelo y Václav Havel pasó de disidente a presidente. En 1993 Checoslovaquia se dividió y Praga quedó como capital de la República Checa, que entró en la Unión Europea en 2004. El Museo del Comunismo cuenta bien esta última etapa.
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