Museo
Visitar el Rijksmuseum de Ámsterdam
El museo nacional de los Países Bajos guarda La ronda de noche de Rembrandt, La lechera de Vermeer y ocho siglos de arte e historia en un palacio de ladrillo que es, por sí solo, un monumento. Es la visita número uno de Ámsterdam.
El Rijksmuseum es el gran museo de los Países Bajos y uno de los diez más importantes del mundo. Su colección supera el millón de piezas, de las que se exponen unas 8.000 en 80 salas que recorren la historia del país desde la Edad Media hasta el siglo XX, con el Siglo de Oro como gran protagonista. Tras diez años de obras, reabrió en 2013 convertido en un museo moderno, luminoso y muy fácil de recorrer.
Qué ver: las obras imprescindibles
Todo el mundo va a la Galería de Honor de la segunda planta, una nave con capillas laterales que desemboca en La ronda de noche (1642) de Rembrandt. El enorme lienzo de la compañía del capitán Frans Banninck Cocq está en pleno proyecto de restauración, la «Operación Ronda de Noche», que se realiza a la vista del público. En las capillas de la galería están La lechera y La callejuela de Vermeer, los retratos de Frans Hals, El jardín de las delicias en versión Jan Steen (La familia alegre) y los paisajes de Ruisdael. No te pierdas el Autorretrato joven de Rembrandt ni La novia judía.
Fuera de la pintura, el museo tiene una espectacular colección de casas de muñecas del siglo XVII, la sección de la Compañía de las Indias con maquetas de barcos, la biblioteca Cuypers (una joya neogótica que se ve desde una galería), armas, porcelana de Delft y una sala de aviones, mobiliario y diseño del siglo XX. En la planta baja, los Países Bajos medievales y una colección asiática en un pabellón aparte.
Un poco de historia
El museo se fundó en 1800 en La Haya y se trasladó a Ámsterdam en 1808 por decisión de Luis Bonaparte, rey de Holanda. El edificio actual, obra de Pierre Cuypers, se inauguró en 1885 y combina elementos góticos y renacentistas con una decoración de ladrillo, azulejos y vidrieras que a los protestantes de la época les pareció «demasiado católica». Lo más curioso es el pasaje que lo atraviesa por el centro: un paso público para bicicletas y peatones que une el Museumplein con la ciudad y que nunca ha cerrado.
Recomendaciones para la visita
- Reserva entrada con franja horaria en la web oficial; es obligatoria incluso con la Museumkaart. Las primeras horas de la mañana y la última de la tarde son las más tranquilas.
- Si solo tienes una hora, sube directo a la Galería de Honor y baja luego a las casas de muñecas y la biblioteca.
- Para verlo con calma necesitarás tres o cuatro horas. La app gratuita del museo incluye rutas y audioguía en español.
- Hay consigna gratuita obligatoria para mochilas y abrigos, cafetería en el atrio y una buena tienda.
- Los jardines exteriores, con esculturas y un pequeño parque infantil, son gratuitos.
- Después de la visita, cruza el Museumplein hasta el Museo Van Gogh y el Stedelijk, a menos de cien metros.
Cómo llegar
El Rijksmuseum está en el extremo norte del Museumplein, a 10 minutos andando de Leidseplein y a 25 de la plaza Dam. Los tranvías 2 y 12 paran en la puerta (parada Rijksmuseum) y la estación de metro Vijzelgracht (línea 52) está a cinco minutos. El autobús 397 del aeropuerto para en Museumplein.
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