Barrio
El barrio del Jordaan
Antiguo barrio obrero convertido en el rincón más encantador de Ámsterdam: calles estrechas entre la Prinsengracht y el Lijnbaansgracht, patios escondidos, cafés marrones, galerías, mercadillos y la música de la Westerkerk de fondo.
El Jordaan nació a la vez que el cinturón de canales, en 1612, pero como barrio de los que lo construían: artesanos, obreros, refugiados hugonotes y judíos. Sus calles siguen las antiguas acequias de los campos, por eso no son concéntricas como los canales señoriales sino que van en diagonal. Durante siglos fue el barrio más pobre y superpoblado de la ciudad; en los años setenta estuvo a punto de ser demolido, los vecinos lo defendieron y hoy es la zona más deseada para vivir. Dicen que el nombre viene del francés jardin, y muchas calles llevan nombres de flores y árboles: Rozengracht, Bloemstraat, Laurierstraat.
Qué ver
- Los hofjes, patios de beneficencia construidos por familias ricas para alojar a viudas y ancianas. Algunos se pueden visitar en silencio de día: el Karthuizerhof (Karthuizersstraat), el Claes Claeszhofje (Egelantiersdwarsstraat) y el Zon's Hofje (Prinsengracht 159-171).
- La Westerkerk y la Casa de Ana Frank, en el borde del barrio sobre la Prinsengracht.
- Los canales pequeños Egelantiersgracht y Bloemgracht, los más fotogénicos del barrio, con casas de 1640 en el número 87-91 de la Bloemgracht conocidas como «las tres Hendricks».
- El mercado de Noordermarkt, junto a la Noorderkerk: los sábados, mercado ecológico y de granjeros; los lunes por la mañana, mercadillo de ropa y antigüedades. Y en la calle Westerstraat, el mercado del lunes.
- El Museo de las Casas Flotantes (Woonbootmuseum), en la Prinsengracht 296K, para ver cómo se vive en una barcaza.
- El Museo del Tulipán y el pequeño Museo del Queso en la Prinsengracht, más tiendas que museos pero simpáticos.
Cafés marrones y comida
El Jordaan es la capital de los bruine kroegen, los cafés marrones de paredes oscuras y mesas de madera donde los vecinos llevan generaciones tomando cerveza y jenever. Café 't Smalle (Egelantiersgracht 12), con su terraza sobre el agua, Café Chris (desde 1624, Bloemstraat 42) y De Twee Zwaantjes, con sus noches de canciones populares, son clásicos. Para comer, la Westerstraat y la Tweede Egelantiersdwarsstraat concentran restaurantes de todo tipo, y en Winkel 43, junto al Noordermarkt, se sirve la tarta de manzana más famosa de la ciudad.
Recomendaciones
Ven a última hora de la mañana de un sábado para el mercado y come por la zona; o entre semana a media tarde, cuando está tranquilo. Piérdete sin mapa entre las calles paralelas a la Prinsengracht: el barrio es pequeño (de la Brouwersgracht a la Rozengracht son 15 minutos) y no hay forma de perderse de verdad. Respeta el silencio en los hofjes, que siguen habitados. Las Nueve Callejuelas, al otro lado de la Prinsengracht, son la continuación natural del paseo.
Cómo llegar
Tranvías 13 y 17 hasta Westermarkt, o tranvía 3 y autobús 397 hasta Elandsgracht/Marnixstraat. Desde la Estación Central son 15 minutos a pie por la Haarlemmerstraat, una calle de tiendas muy agradable, hasta la Brouwersgracht.
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